11. Rumia Cognitiva

11. Rumia Cognitiva

Hoy vamos a hablar sobre la rumia cognitiva. O lo que es lo mismo, darle vueltas a las cosas sin llegar a ninguna conclusión y generando más malestar del que originalmente teníamos.


¿Por qué se da la rumia cognitiva?

No encargarnos del problema puede generar cierto malestar, normal, ¿no? Además estamos muy acostumbrados a solucionar las cosas pensando. Lo difícil es soltar esa cuerda.


¿Cómo dejar a un lado la rumia?

En primer lugar reconocerla, luego nos tocará aceptar el dolor que significa no encargarnos de eso. Seguidamente, vamos a centrar nuestra atención en lo que sí es útil. Puede que lo útil sea pensar en otra cosa.


¿Cómo reconocerla?

Regla de los 2 minutos para la rumia cognitiva

  • ¿He aprendido algo nuevo de mí o del problema?
  • ¿He conseguido llegar a uan solución?
  • ¿Me siento mejor?

¿Qué hacer cuando la he reconocido?

Una vez hemos reconocido la rumia y la hemos valorado como poco útil, decidimos cambiar el foco de atención, a veces es recomendable derivar en primer lugar la atención a los 5 sentidos para contactar con la experiencia directa y después nos enfocamos en algo útil. Incluso si eso útil es pensar en algo que de verdad podemos resolver.

Sabremos que algo es útil cuando nos sirva para cuidar nuestros valores personales.


Además, os quiero avisar de que a partir de ahora voy a sacar el podcast semanalmente. Muchos me habéis dicho que os encantaría y he decidido haceros caso, así que, espero que os guste y por supuesto, que os aporte valor.

Además, viendo el éxito que tuvo la visita de mi compañera la semana pasada, he decidido invitar a más profesionales para que vengan a contar su experiencia.

4 comentarios en “11. Rumia Cognitiva”

  1. Hola:
    Me paso el día con rumia desde que tengo uso de razón. Soy consciente, pero es precisamente lo que dices: hay batallas que están perdidas pero no pensar en ellas me da la sensación que es ser irresponsable, descuidada y poco resolutiva y la ansiedad me atrapa. Y si rumio la ansiedad también aparece. Para los demás, veo la solución muy rápidamente.
    Probaré tus consejos.

    • ¡Muchas gracias por tu comentario Teresa! La rumia es un proceso natural que cuesta mucho reducir, pero con práctica frecuente, pueden ir viéndose los resultados. Recuerda valorar siempre la utilidad de tus pensamientos y si es necesario, utiliza recordatorios en tu día a día (pos-it, pegatinas, notas en el móvil…). Espero que consigas separarte de tanto contenido verbal. 🙂

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